Los entendidos en salud reconocen los numerosos beneficios que el jamón ibérico puede tener para nuestra salud. El jamón ibérico es mucho más que un producto de alta calidad que satisface los paladares más finos. También puede traernos muchos aspectos positivos a nuestra salud.
La grasa que contiene el cerdo ibérico más de un 55% de ácido oleico. Por lo que se ha demostrado, estas grasas tienen efectos muy beneficiosos para el colesterol, aumentando las tasas de HDl en nuestra sangre. En comparación el único alimento que tiene unas propiedades superiores y tan positivas para el colesterol, es el aceite de oliva virgen. El jamón ibérico es un alimento cardiosaludable gracias a la alimentación que han tenido estos animales durante su crianza y desarrollo. También nos proporciona proteínas y vitaminas B1, B6 y B12, además de ácido fólico, altamente beneficiosas para el sistema nervioso. También es muy rico en Vitamina E y en minerales como el cobre, calcio, hierro, magnesio y fósforo, entre muchos otros más.
Existen estudios que demuestran que comer jamón ibérico nos aporta gran cantidad de proteínas y vitaminas liposolubles, además de que tiene alta riqueza en polifenoles, que son unos antioxidantes estupendos. Estos mismo estudios, demuestran que comer jamón ayuda a disminuir la presión arterial. En el caso de los hombres, el jamón ibérico aporta hasta un 45% de las necesidades diarias de hierro, en el caso de las mujeres se trata del 23%.
Sin lugar a dudas, el jamón ibérico es el perfecto sustituto de la carne roja. Comiendo 100 gramos de jamón, aportamos 43 gramos de proteínas de alta calidad.

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